Reflexión emergente
Por Micaela Caniggia
Argentina
tuvo un comienzo de septiembre de película que, sin dudas, fue primicia mundial
y tuvo en rol principal a la Vicepresidenta Cristina Fernández de
Kirchner. Y es que el
intento de magnicidio, a cargo de Fernando Sabag Montiel, fue calificado por la opinión pública
como uno de los más polémicos incidentes que atentó contra la democracia
nacional desde la dictadura.
El
Presidente de la Nación, Alberto Fernández, tomó en consideración la magnitud del
hecho como un atentado a la patria. Por lo tanto, decretó que el día siguiente,
el viernes dos de septiembre, fuera feriado nacional. La medida fue respaldada con
una invitación a la reflexión sobre los confrontamientos políticos en nuestro
país, la grieta, el discurso del odio y la violencia.
La
escena del disparo fallido contra la ex presidenta tuvo repercusión
global, y en la misma medida, cuestionamientos y discusiones acerca de la veracidad
del hecho. Sin embargo, gran parte de la población argentina no dudó en hacerse
escuchar en el feriado de reflexión, saliendo a las calles en repudio al acto
criminal y en apoyo a Cristina y la democracia argentina.
Las marchas se dieron en horarios de la tarde
en cada provincia del país, encabezadas por el oficialismo, sectores sindicales
y de los derechos humanos. La bandera argentina fue protagonista de las movilizaciones,
acompañada de carteles y pancartas que denotaron indignación y hartazgo ante el
odio público hacia Cristina Fernández, además de mensajes de defensa de la
República Argentina.

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